Si tu hijo no come verduras, la ciencia te da estrategias para conseguirlo

Según la Universidad de Harvard, el 50% de nuestra ingesta diaria debería estar compuesta de frutas y verduras, el 25% de cereales integrales y el otro 25% de proteína saludable. Pero, si a los adultos nos cuesta cumplir esta recomendación, cuando se trata de los más pequeños se convierte casi en una misión imposible. En el siglo de la comida rápida y las estanterías de los supermercados a rebosar de dulces, pasteles o bollería, conseguir que nuestros hijos ingieran las cinco raciones diarias de frutas y verduras, que recomienda la Organización Mundial de la Salud, se convierte en un auténtico quebradero de cabeza para los padres.

Por todo ello, en nuestro centro International English School of Castellón queremos dedicar la Semana Saludable a conseguir que nuestros pequeños coman verduras. Argumentos para que lo hagan no nos faltan. Los estudios científicos sobre sus beneficios se cuentan por miles. Así que hoy queremos que toméis nota de algunas estrategias científicamente probadas por instituciones de reconocido prestigio en todo el mundo:

  • Involucrad a los niños en la compra. Según un estudio de la Universidad de Granada, si lo pequeños eligen los vegetales que van a consumir ingieren hasta un 80% más de estos alimentos.
  • Dejad que cocinen. Permitid que los niños corten los vegetales, elaboren puré o tortitas de verdura puede hacer que los pequeños coman hasta un 76 % más de verduras, según un estudio del Centro de Investigación de Nestlé en Lausana, Suiza.
  • Técnicas publicitarias. Un reciente estudio de la revista Pediatrics ha demostrado que la publicidad televisiva fomenta el consumo de verduras considerablemente. Por tanto, si “promocionamos” en casa los vegetales con, por ejemplo, cuentos en los que el héroe come verduras, nombres de fantasía para cada una de ellas o con carteles divertidos y coloridos, es más que probable que este “marketing” surta el mismo efecto en nuestros hijos.
  • Exposición repetida. Aunque al niño no le gusten las verduras no debes de dejar de comerlas. Es más, el ejemplo de padres y hermanos es una de las mejores estrategias para conseguir que se atrevan a probarlas. La exposición repetida en el hogar a estos alimentos y su oferta al niño, sin forzar su consumo es, según el International Journal of Obesity, clave para romper con la aversión de los más pequeños a cualquier alimento nuevo.
  • Disfraza o esconde las verduras en sus preparaciones preferidas. Elaborar hamburguesas, panes o salsas para la pasta con verduras es una buena opción para incentivar su consumo entre los más pequeños. Así lo demostró la Universidad de Pensilvania en un estudio que no solo dobló el consumo de verduras en los niños sino que también redujo en un 11% el aporte calórico de los platos con más aceptación entre los más pequeños.
  • Cocción al vapor. Contra lo que se pudiera pensar, la Universidad de Wageningen comprobó en un estudio que los platos vegetales cocinados al vapor tenían mucha mayor aceptación entre los más pequeños que cuando se freían o rebozaban.
  • Premios no alimentarios. Científicos de Londres han demostrado que las recompensas alimentarias, como un chocolate o una galleta, no son saludables pero sí el uso de recompensas no alimentarias y tangibles, como un pequeño juguete o un adhesivo sobre un calendario que recuerde el logro del pequeño. Que el niño se sienta orgulloso de que ese día comió determinada verdura.

Y tal vez ahora no lo entiendan, pero no está de más que recordemos a nuestros peques que las verduras son una fuente inagotable de salud. Que las vitaminas, proteínas, minerales o fibra que les aportan son fundamentales para prevenir la obesidad y que crezcan fuertes y sanos. Y para que los papás no desfallezcan en el intento, tampoco deben olvidar que los niños que se acostumbran a comer verduras de pequeños también tendrán comportamientos alimentarios saludables cuando sean adultos.