La natación, uno de los mejores deportes, también para los más pequeños

Casi suena a tópico pero lo cierto es que la natación es, sin duda, uno de los deportes más completos que podemos practicar. Se trata de un ejercicio aeróbico, en el que se ven implicados dos tercios de los músculos del cuerpo y en el que se potencia fuerza, resistencia y flexibilidad. Además, se puede practicar a cualquier edad y se adapta a toda condición física, con un mínimo riesgo de lesiones. Argumentos más que sobrados para sumergirse en la piscina, que se multiplican si el que se enfunda en el bañador es el más pequeño de la casa.

Por ello, desde nuestro centro de Castellón apostamos por la iniciación temprana de nuestros niños en este deporte. No debemos olvidar que la Organización Mundial de la Salud, recomienda que niños y adolescentes de entre 5 y 17 años deben practicar al menos 60 minutos diarios de actividad física, incluyendo aquellas actividades que fortalezcan músculos y huesos, al menos tres veces a la semana. La natación cumple sobradamente con estas recomendaciones pero sus beneficios para los más pequeños van mucho más allá.

Beneficios de la natación para los niños

  • Un sistema cardiorrespiratorio más saludable y fuerte. Gracias a los ejercicios respiratorios que hace el niño cuando nada, su oxigenación y traslado de sangre es mucho más eficiente, lo que provoca que corazón y pulmones crezcan y por tanto la respiración y la oxigenación de su organismo se ve facilitada.
  • Beneficioso para el esquema corporal y el tono muscular. La natación facilita que la posición estática, el movimiento y el equilibrio sean mucho mayores que en los niños que no practican este deporte.
  • Mejora el desarrollo psicomotor. Al proporcional al pequeño más libertad y continuidad de movimientos, la natación ayuda a aprender conceptos básicos de desplazamiento y de distancia, lo que supondrá una mayor y más temprana coordinación motriz. Además, las posibilidades de moverse son mucho mayores que las que tiene en tierra firme, lo que hace que el niño experimente sensaciones que enriquecen el área motriz.
  • Mayor coeficiente intelectual. Está demostrado que los bebés que han practicado natación en los 3 primeros años de vida desarrollan una mayor percepción del mundo que les rodea, lo que les hace ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del pequeño, lo que repercutirá muy positivamente en futuros aprendizajes.
  • Relax y bienestar. La vitalidad de los más pequeños hace que no siempre sea fácil que se relajen o duerman bien. Con la natación no sólo es más fácil que estén relajados sino que también se dormirán antes, dormirán más horas y por lo tanto estarán más descansados al día siguiente y tendrán un carácter y comportamiento mucho mejor.
  • Más seguridad y tranquilidad para los padres. Muy pronto los pequeños aprenden a flotar en el agua, nadar e incluso hacer ejercicios intensos. Por tanto, a la hora de disfrutar de la piscina o la playa, ellos lo pasarán mucho mejor y los papás estarán mucho más tranquilos.
  • Seguridad y autoconfianza. Al aprender a nadar los niños se sienten mucho más seguros y aumenta así su autoconfianza, tanto en el agua como con los demás y con ellos mismos.
  • Favorece la socialización. En la piscina, en un ambiente lúdico y recreativo, se desarrollan como personas y con el entorno de una forma natural. La convivencia en la piscina con otros niños es muy útil a la hora de relacionarse mejor, compartir y comunicarse con los demás.
  • Fortalece el sistema inmunológico. Al estar en el agua, con otros niños o experimentar cambios de medio y de temperatura la natación supone una gran ayuda para el sistema inmunológico y su eficacia a la hora de combatir las enfermedades infecciosas.

Y por si todavía te faltan argumentos, si tu niño es inapetente o tiene problemas intestinales debes saber que el agua no solo da hambre sino que mejora la movilidad intestinal.