Teléfono móvil: sí pero con control, información y aprendizaje

El teléfono móvil y el uso que le dan los más pequeños se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los padres españoles. Y no es de extrañar, ya que la edad media en el inicio del uso de este dispositivo en los niños españoles se sitúa en los 10 años, muy por debajo de la edad aconsejada por los expertos: nunca antes de los 13 o los 14 años. Pero lo cierto es que cada vez es más difícil negar a nuestros hijos el acceso a un aparato que utilizan la mayoría de sus compañeros. Es por ello que, desde el grupo IEP, queremos ofrecer unas pautas que ayuden a los progenitores a tomar la decisión adecuada y a evitar las situaciones de riesgo. Así que, si tu hijo te pide un móvil antes de los 13 años, deberías tener en cuenta estos consejos:

  • Valora la madurez de tu hijo y también las circunstancias familiares. Aunque es desaconsejable el uso de este dispositivo en edades tempranas, hay circunstancias, como el trabajo de los padres, la separación de los progenitores o los viajes, que pueden justificar que les demos un móvil a nuestros hijos. Eso sí, en caso de que sean menores de 13 o 14 años, lo aconsejable es que solo lo puedan utilizar para llamar pero que no tengan datos.
  • Establece normas y límites. Este dispositivo no solo puede afectar al rendimiento escolar de tu hijo sino también a su desarrollo cognitivo. Para evitarlo, es fundamental limitar el horario. Más de dos horas diarias delante de la pantalla del móvil puede ser muy perjudicial e incluso acarrear déficits de atención y dificultades en el aprendizaje así como pérdida de horas de sueño. Según un estudio de la Universidad de Londres, por cada hora que pasan los menores delante de una pantalla duermen 26 minutos menos cada noche.
  • Firma un contrato de uso con tus hijos. Redacta con ellos un pacto de acuerdo mutuo sobre cuándo puede usar el móvil, cuánto tiempo y dónde hacerlo. Así será consciente de la importancia de lo que tiene entre manos y aprenderá a ser responsable. Este contrato también debe obligar a los padres, quienes deben dar ejemplo del uso responsable del móvil. A medida que nuestros hijos vayan creciendo, el pacto se irá revisando y si tus hijos demuestran que utilizan la tecnología de forma crítica, responsable y equilibrada, podrán ganar en autonomía respecto a su uso.
  • Explícales los peligros de acceder a las redes. El ciberacoso, el contacto con personas que utilizan identidades ficticias, la suplantación de identidad, el sexting (petición de envío de contenidos de tipo sexual), el ciberbullying (acoso escolar a través de las nuevas tecnologías) o la sextrosión (cuando una persona con la que ha compartido contenidos íntimos le chantajea), son sólo algunos de estos riesgos. Unos peligros que se agravan cuanto más “amigos” o seguidores tienen en las redes. Los niños y los adolescentes necesitan sentir la aprobación o la popularidad entre sus iguales y por ello admiten a personas desconocidas en sus redes.
  • Utiliza aplicaciones de control parental. Para evitar que tus hijos accedan a información inapropiada o contacten con personas que puedan hacerles daño, no solo basta con hablar con ellos. Por ello, es importante que recurráis a las aplicaciones de control parental que existen en el mercado y que son más que recomendables para protegerles.
  • Da ejemplo. Si quieres que tus hijos aprendan a utilizar el móvil de manera responsable es fundamental que tú también lo hagas. Si los padres se dedican a contestar mensajes durante una comida o a leer contenidos de las redes el mensaje hacia los niños perderá toda coherencia.
  • Acompáñalos en su iniciación con el teléfono móvil. Los menores no son maduros ni están desarrollados a nivel cognitivo como para tener una experiencia segura y positiva en Internet. Por tanto, es clave que tengan el acompañamiento de una persona referente que les enseñe no sólo a utilizarlos sino también a evitar los efectos negativos de estos dispositivos.

Como conclusión, una última recomendación: cread en vuestro hogares momentos de “desintoxicación” digital, para que vuestros hijos pueden relacionarse con vosotros o con sus amigos cara a cara y sin que medie pantalla o tecnología alguna.