Los niños que leen son mejores estudiantes, más creativos y más felices

Portátiles, tablets, teléfonos móviles. Sin duda, los medios audiovisuales están ganado la batalla al libro. Pero hay innumerables razones para que padres y educadores sigamos luchando por inculcar a los más pequeños el hábito de la lectura. Y en esa “lucha” está sin duda nuestro colegio de Asturias y el resto de centros del grupo IEP. Estamos convencidos de que los libros han sido y serán el pilar fundamental de la cultura humana pero, además, embarcarse en la gran aventura de los libros reporta grandes beneficios a los más pequeños. Leer estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales, favoreciendo un mejor desarrollo afectivo y psicológico en los niños. También les da la oportunidad de experimentar sensaciones y sentimientos con los que disfrutan, maduran, aprenden, ríen, sueñan y viajan a otros mundos.

9 beneficios de la lectura para los niños

  • Placer y evasión creativa: los libros permiten a los niños viajar a lugares reales o fantásticos, transportarse a otras dimensiones e imaginar que son los protagonistas de esas historias. Aquí nace la fantasía, la creatividad y la ilusión que convierte a los libros en una verdadera pasión que reporta placer y bienestar.
  • Habilidades lingüísticas: el pequeño aprende un nuevo vocabulario, a cómo usar el lenguaje y a escribir sin faltas de ortografía.
  • Ampliar conocimientos: en los libros el niño conoce aspectos del mundo sin apenas darse cuenta, página tras página.
  • Impulsa la empatía: los libros ayudan a los más pequeños a ponerse en el lugar de los demás, a conocer sentimientos y puntos de vista de otra personas, haciendo así al niño más empático y flexible.
  • Fortalece la capacidad de concentración, memoria y atención: el niño que es capaz de “encerrarse” en las páginas de un libro fomenta su capacidad de concentración.
  • Adquiere una lectura mecánica y comprensiva: esto tiene un beneficio directo en su rendimiento escolar. Un niño que lee bien, estudia mejor y eso repercute muy positivamente en sus resultados académicos.
  • Despierta su curiosidad: el pequeño se plantea nuevas preguntas, siente más inquietud y quiere seguir alimentándola, buscando más información y encontrando más respuestas.
  • Un fiel amigo para siempre: el niño que adquiere el hábito de la lectura encontrará respuestas o consuelo tanto en los malos como en los buenos momentos.

A pesar de todos estos beneficios reales, la sobreexposición a los medios audiovisuales ha provocado que sólo una minoría de niños busquen en el libro a su compañero inseparable. Pero no todo está perdido. Todavía podemos inculcar el hábito de la lectura en nuestros niños.

Claves para fomentar la lectura

  • La lectura no puede verse como algo aburrido. Debemos escoger libros de acuerdo con los intereses de los pequeños, para despertar en ellos la fascinación por todo aquello que pueden aprender leyendo.
  • Leer diariamente durante un tiempo determinado para que este acto se convierta en una parte vital de la rutina diaria.
  • La variedad es primordial para que los niños y adolescentes se interesen por leer.
  • La mejor forma de fomentar la lectura es con el ejemplo de los padres. En la etapa infantil, el libro deber ser una herramienta educativa para trabajar la interacción entre padres e hijos, donde el pequeño se convertirá poco a poco en el conductor de la lectura, con el fin de potenciar su competencia lectora, su velocidad, interacción y comprensión.
  • Crear espacios físicos y temporales que den al pequeño las condiciones idóneas para leer.

Si conseguimos inculcar en nuestros pequeños el hábito de la lectura no sólo les estaremos preparando para afrontar mejor sus retos presentes y futuros o regalándoles un precioso tesoro que enriquecerá toda su vida, los libros también seguirán beneficiándolos en la edad adulta. Su cerebro se mantendrá activo y funcionará más rápido y mejor, previniendo así la pérdida de memoria o las enfermedades neurodegenerativas.