Cada excursión es una oportunidad de aprender, convivir y enriquecerse

Las aulas de los centros escolares son sin duda el principal espacio donde enseñar, educar y hacer que nuestros alumnos aprendan los conceptos básicos de cada asignatura. Pero no es menos cierto que ni son ni deberían ser los únicos lugares donde impartir la mejor y más completa formación para nuestros niños. La enseñanza esta viviendo una revolución con las nuevas tecnologías y gracias también a las últimas y más novedosas técnicas educativas, pero si hay un método que no pasa de moda y que siempre ha sido más que efectivo son las excursiones escolares. Y es que fuera de las aulas también hay aprendizaje, unas enseñanzas que únicamente podremos trasmitir a nuestros pequeños cruzando los muros de nuestros colegios.

Más allá de ser una manera de romper la rutina, donde los estudiantes se sienten como en un día festivo, sin tener que sentarse en sus pupitres mirando a una pizarra, los educadores debemos aprovechar estos momentos para desarrollar su creatividad y que aprendan a través de su propia experiencia. Así lo creemos en los centros IEP y por ello organizamos diferentes excursiones a lo largo del curso de uno o varios días. Escapadas como la que esta semana, del 24 de febrero al 1 de marzo, han realizado nuestros alumnos del colegio de la Nucía a la nieve. Aprender a convivir, hacer ejercicio y disfrutar de la naturaleza, lejos de su rutina de cada día, no sólo es un método de aprendizaje enriquecedor sino que cuenta con grandes beneficios.

Beneficia la convivencia entre los compañeros

Cuando los niños se van un día de excursión al zoológico, a un museo, a una fábrica o más aún, cuando se van de viaje durante varios días, la convivencia entre ellos es mucho más estrecha. No sólo van juntos en el autobús y comen juntos sino que además duermen fuera de su casa, con la compañía de quienes habitualmente solo comparten su aula en el colegio. El estar al aire libre, desconectados del día a día, y de las redes sociales les proporciona un momento único para relacionarse con sus compañeros en un ambiente mucho más relajado. Planear un paseo después de una disputa o como premio cuando se ha realizado un buen trabajo en equipo fortalece la convivencia y los valores en el aula.

Beneficios emocionales

Estar en contacto con el aire libre, contemplando un paisaje, respirando aire puro o descubriendo la belleza que esconden los museos es una “medicina” fantástica que les ayuda a relajarse y a reducir los niveles de estrés y ansiedad. 

Conocen “nuevos mundos”

Algunos niños nunca han visitado un museo, jamás han pisado una biblioteca o una fábrica o puede que no hayan estado en una granja o cerca de un animal que no sea un perro, un gato o un pajarito. Lo más enriquecedor de las excursiones escolares es que para muchos será la primera vez que se acerquen a lugares, instituciones o sitios que sus padres no acostumbran a visitar y que, al ponerlos en contacto con una realidad distinta, les dan una nueva visión del mundo. 

Estrecha lazos alumno-profesor

Las salidas fuera del centro escolar son una ocasión inmejorable para que maestros y educadores conozcan mejor a sus pupilos y estrechen lazos de confianza y afecto. Además es una manera óptima de identificar casos especiales, que necesiten de un empeño o atención extra en la educación o en la relación con los demás y con ellos mismos. 

Ayuda al trabajo en equipo

Si la convivencia es un gran método de aprendizaje en un viaje o excursión también puede ser el momento perfecto para enseñar a los niños cómo trabajar en equipo. Hacer grupos para recorrer los lugares que se visitan e incluso encargarles tareas grupales para que aprovechen mejor la excursión y la compartan con el resto de compañeros es una muy buena manera de reforzar el valor del trabajo en equipo. Además esta práctica puede tener un beneficio añadido, ya que los profesores podrán estar un poquito más relajados a la hora de mantener el control del grupo.

Beneficios intelectuales

Además de sacarlos de la rutina con todos los aspectos positivos que puede traer esto en el ánimo y la actitud de los chicos, si nuestra excursión es al aire libre y más si les da la oportunidad de realizar un deporte que normalmente no pueden practicar, conseguiremos inyectarles una dosis de energía, concentración y lucidez, que difícilmente podríamos conseguir dentro de las aulas de nuestros centros.

Por todos estos beneficios, desde el grupo de colegios IEP apostamos por una programación de viajes y excursiones que complemente la formación que impartimos en nuestros centros. Sabemos que no hay nada más importante para los padres que la seguridad de sus pequeños y por ello planificamos cada excursión hasta el mínimo detalle. Nuestro objetivo es que cada salida sea una experiencia única, inolvidable y que enriquezca para siempre a cada uno de nuestros alumnos.